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Marta F. Cuevas

About Marta F. Cuevas

Soy diseñadora, sastre, patronista industrial y la creadora de Pillow Bra, el sujetador que más beneficios aporta a la salud y belleza del escote y de los senos, que se alzó con el premio Emprendedoras 2013 como el mejor proyecto femenino.
    El sujetador y su historia

    El sujetador y su historia

    Desde siempre, el pecho de las mujeres ha sido una auténtica arma de seducción. Ha simbolizado la feminidad de la mujer, el ‘don’ de alimentar, el poder, la sexualidad y la sensualidad; y la prenda encargada de protegerlo, el sujetador, un arma infalible en nuestra lucha por la igualdad y la liberación. Su historia reafirma la gran preocupación por esta parte del cuerpo de la mujer, así como, el especial cuidado y atención que le hemos prestado a lo largo de la Historia. Porque, ¿quién puede negar la gran atracción que genera un bonito y sugerente escote?

    Ya las mujeres en la Creta Minoica, allá por el 1.700 a.C., lucían lo que serían los primeros sujetadores que levantaban sus pechos, así como unas bandas de tela que los sujetaban cuando practicaban deporte. Práctica que adquirieron las romanas para mostrar su nivel de civilización, pero que curiosamente quedó ‘desacreditada’ por asociarse a mujeres de mala vida.

    Datado en la Edad Media -siglos V al XV- aparecía recientemente en un castillo de Austria, lo que se cree fue el predecesor del sujetador actual; pero fue en el siglo XVI cuando hace su aparición el corsé, debido a la obsesión de la temible Catalina de Médicis por las cinturas de avispa, lo que sometió a las mujeres a una tortura que se extendería a lo largo de 350 años. Catalina llegaría a prohibir el acceso a la corte francesa a toda aquella mujer cuya cintura excediera los 50 cm.

    A mediados del siglo XIV, en Nueva York, Henry Lesser proponía un armazón metálico que sujetaba los senos, resultando tan opresor -o más- como el anterior. La también americana Olivia Flint, compite con la francesa Herminie Cadolle, por la titularidad de la incorporación de los tirantes y del uso de materiales más elásticos. En 1902 el inglés Philippe Brassière reclama también el invento, pero es en 1914 cuando por primera vez la americana Mary Phelps presenta una patente de un sujetador, sin mucho éxito por cierto,  hasta que Warner Brothers Bra se hizo con ella por 1.500 dólares. En los próximos 15 años llegaría a facturar hasta 30 millones de dólares (¡de la época!)…


    La Primera Guerra Mundial
    terminó enterrando los inhumanos corsés fabricados con varillas de metal, gracias a la necesidad de este material que requería el Gobierno Americano para la fabricación de buques de guerra. Se ahorraron 28.000 toneladas de acero con el que se fabricaron 2 buques de guerra. Durante esta época se hizo muy popular el estilo “flapper”,pecho plano y look masculino. Ida Rosenthal (emigrante ruso-judía) en U.S.A., cambió la tendencia con la presentación de unos diseños que resaltaban por primera vez el busto de la mujer, dando forma cónica y puntiaguda al pecho.

    Los años 60 comienzan con las protestas femeninas utilizando el sujetador como símbolo de la liberación femenina –ya que lo veían como un modo de represión-, curiosamente inventado por nosotras.

    A pesar de ello, el sujetador ha sobrevivido como prenda imprescindible en el closet de toda fémina de mil modos, colores, tejidos y funciones diferentes; de día y de noche, incluso para ser lucidos en público, hasta convertirse en objetos fetiche.

    Desde el sujetador ‘joya’ de Victoria Secret; el Pillow Bra para dormir, sujetadores para mujeres mastectomizadas; el ‘anti-balas’ de Triumph, el llamado ‘preventivo’ del cáncer de Smart Bra, los deportivos (de Nike, Adidas, Fila…), sugerentes y sexis como los de La Perla o Wonder Bra, también están los reductores para pechos XXL, los eróticos, etc., pero al fin y al cabo, ¡todos tienen una función que cumplir! La de Pillow Bra, es evitar la caída del pecho y la formación de arrugas en el escote. Así que… si te preocupa que el paso del tiempo (entre otros) pueda afectar a tu pecho, no lo dudes, Pillow Bra cuida de tí mientras duermes! y se nota!

    Mamá, siempre cerca de su corazón!

    Mamá, siempre cerca de su corazón!

    Cada año, acercándose el día de la madre (el primer domingo de mayo), nos hacemos la misma pregunta ¿qué regalarle este año? Pensando en algo que agrade a mamá, casi siempre solemos buscar un regalo relacionado con el cuidado de su cuerpo o su aspecto físico: sea una prenda, un complemento, o un producto cosmético y de perfumería. Y es que, seamos sinceros/as, a todas las mujeres nos gusta cuidarnos y sentirnos atractivas.

    Es, a medida que pasan los años cuando la preocupación por nuestro aspecto exterior y salud física aumenta un poquito más, al observar  con horror los efectos del tiempo sobre nuestra piel, falta de firmeza muscular, tersura y brillo; por lo que nos ponemos las pilas con objeto de intentar frenar sus efectos en la mayor medida de lo posible. Y quién de nosotros no la ha oído quejarse del efecto del tiempo en su piel, de esas pequeñas arruguitas que comienzan a aparecer?

    Es por todo ello, que Pillow Bra, el sujetador antiaging, se presenta como una estupenda alternativa para lograr el  regalo perfecto para el día de la Madre: la ayudará a cuidarse, frenar la aparición de arrugas en la zona del escote e interpectoral, retrasará y prevendrá la caída de los senos, y aliviará sus tensiones musculares. Y si además, hablamos de una nueva mamá , porque vaya a serlo próximamente, esté en periodo de lactancia o lo haya concluido recientemente Pillow Bra es, sin duda, una de las mejores soluciones del mercado a los habituales problemas de pérdida de firmeza de los pechos, aumento de su sensibilidad, flacidez y aparición de arrugas por los cambios a los que está sometido durante dichos períodos.

    ¿A qué esperas? : celebra el día de la Madre en salud con Pillow Bra, porque ella se merece lo mejor!

    Qué queremos las mujeres!

    Qué queremos las mujeres!

    Básicamente ¡Lo queremos todo! Pero sin duda tenemos que establecer prioridades, puesto que las exigencias de hoy en día nos dejan exhaustas y el día sigue teniendo tan sólo 24 horas por mucho que queramos estirarlas para hacer mil cosas …

    Todas tenemos algo en común ¡Queremos estar estupendas, vernos  y sentirnos bien en nuestra piel y con el menor esfuerzo, a ser posible! Porque aunque nuestra posicición en la sociedad, hoy, es más significativa que nunca, nuestra imagen, -pese a quién pese-, sigue siendo nuestra carta de presentación y es por ello que o podemos bajar nunca la guardia en nuestra rutina de belleza diaria. Cone l paso de los añoslo notarás y lo agradecerás, sobre todo a tí misma.

    ¿Qué es lo primero que se ve? ¡Pues la cara! Y como decía mí madre: ¡Niñas!, la cara de la mujer llega hasta el pecho! ¿No estáis de acuerdo?

    Seamos sinceras, Cuántas veces nos hemos preguntado, (no sin cierta envidia), cuando nos encontramos con alguna amiga que hace tiempo que no vemos … ¿qué hará para estar tan mona?

    Pues no cuesta tanto trabajo, tan sólo cuestión de disciplina y entender lo importante que es cuidarse a diario. Pero definitívamente, ¡sí es posible llegar a los 50 con una piel estupenda y un aspecto joven sin caer en el ridículo! Por supuesto manteniendo siempre unas ‘normas’ básicas; tampoco es cuestión deir a los 50 con la minifalda hasta el cuello y con el escote hasta la cintura.

    El tiempo nos guste o no, pasa para todos ylo mejor no es ir en contra, sino llevarlo de tú mano marcando tú el ritmo.

    Mi madre desde jovencita meinculcó los cuidados básicos que todas debemos de mantener. ¡NUNCA, NUNCA! debemos de irnos a dormir con el maquillaje puesto. En casos de emergencia (si te vene el cansancio) ten siempre en tú mesita de noche unas toallitas desmaquillantes. ¡no se tarda más de un minuto!  y tú piel lo agradecerá y la funda de tú almohada también.

    Pero la mayoría de los días recomiendo intentar respetar una rutina de limpieza a fondo y en el siguiente orden, (no vale decir ¡yo es que nunca me maquillo!); limpieza de ojos, cara (si esposible con un cepillo – el de Oil of Ulay es fantástico y está muy bien de precio- y un gel/leche facial según tú tipo de piel, tonificar y finalmente hidratar o nutrir: ojos, cara y cuello.

    Y … ¿que sucede con la extensión de nuestra cara? El ESCOTE, pues lo mismo, limpiar e hidratar y por supuesto no te olvides de utilizar un sujetador adecuado para dormir, como PILLOW BRA, porque una crema no es suficiente. PILLOW BRA además de evitar las arrugas que se forman en tú escote cuando duermes debido a las posturas que adoptas, evitará la pérdida de firmeza en la piel así cómo la caída de tú pecho. La propia palabra “sujetador” indica el objetivo de éstos: Sujetar, por lo que  toda prenda que se precie de ello, debe presentar sus copas correspondientes, con el objeto de prevenir que el peso de los senos vaya tirando de nuestra piel y por lo tanto provocar lentamente su caída. Y a todas en algún momento nos pasa si no ponemos remedio.

    Cada vez más medicos recomiendan el uso de uno apropiado para dormir, debido al agotamiento al que sometemos a nuestro pecho debido al uso de sujetadores que nos favorecen tanto pero a los que somos incapaces de reunciar.

    Recordaros una vez más, que un escote estropeado desvía la mirada de un rostro bonito!

    Ellos regalan Pillow Bra!

    Ellos regalan Pillow Bra!

    Una parte importante de los clientes que compran un Pillow Bra son hombres. Y sí, amigas, a pesar de lo que la mayoría podamos pensar… “¡Ellos sí nos escuchan cuando nos quejamos!”

    El dato me resultó bastante curioso, por lo que decidí organizar un encuentro con varios de ellos con el fin de escuchar sus opiniones de primera mano y que me contaran qué es lo que les había llevado a comprar un Pillow Bra para sus respectivas parejas. La cita tuvo lugar en una conocida cervecería de la calle Goya. Mi marido actuó como moderador, propiciando un ambiente informal y relajado.

    La edad media de los hombres que acudieron oscilaba entre los 30 y 45 años, con y sin hijos, nivel cultural medio alto; todos preocupados por su imagen y, por supuesto, por la de su pareja.

    Mis preguntas fueron tres:

    • ¿Qué te llevó a realizar la compra?
    • ¿Qué impresión te ha provocado?
    • ¿Le gustó a tu pareja? ¿Ha notado los efectos?

    En general, todos concluyeron que lo que les había animado a adquirirlo era la preocupación que reflejaban sus parejas en multitud de ocasiones por el aspecto envejecido del escote, por la pérdida de firmeza del pecho (en caída ‘libre’, cada año peor…) y de la aparición de esas horribles líneas verticales (arrugas) que ¡de pronto! aparecen cada mañana cuando nos levantamos. Quejas que escuchan en silencio mientras murmuramos al espejo cada vez que éste nos envía un mensaje ‘aterrador’: ¡Te estás haciendo mayor!; ¡La gravedad está llamando a tu puerta!; ¡Deberías empezar a dormir con sujetador!; ¡No te vendría mal hacer un poco de deporte!; ¡Deberías haber empezado a cuidarte hace años!, ¡Mañana me pongo a dieta! etc., etc.,.
    En cuanto a la estética de Pillow Bra, coinciden en que es suave al tacto, que tiene un look deportivo y, sobre todo, que es una prenda funcional.
    Los señores no tardaron en animarse a expresar sus opiniones que resumo a continuación:

    “Los hombres somos facilones, no necesitamos ropa sexy continuamente,… y hay una ocasión y un tipo de vestuario para cada momento”. Y añade uno de ellos: “No esperamos que siempre estéis perfectas, de igual modo que nosotros tampoco lo estamos.

    “No sé si mi mujer me encuentra o no ‘sexy’ cuando me pongo cada noche la férula para el bruxismo, pero la utilizo siempre por razones de salud, Del mismo modo me gusta que ella haya decidido utilizar Pillow Bra, porque utilizándolo se siente bien, y en pocos días de uso ha comprobado que corrige y mejora esa parte del cuerpo tan importante para ellas… ¡y para nosotros! jajajaja”.

    “Cuando mi mujer se pone esa ‘pasta’ que las mujeres os ponéis en la cara (mascarilla) no es que esté precisamente muy atractiva, pero me parece que es tremendamente femenino ver que se cuida, para ella y para mí. Lo que importa es que cumple su función. Con este sujetador pasa lo mismo”.

    “Mi mujer al principio se molestó con ‘semejante’ regalo y me acusó de que la estaba llamando ‘vieja-de-pechos-caídos’. No haces más que quejarte, le dije, ¿por qué te molesta que te ayude a resolver algo que te preocupa? Ahora me da las gracias cada noche!”.

    “Yo compré uno para mi mujer y, vistos los resultados, compré otro para mi madre y le encantó la idea. Lo único que siente es que no lo hayan inventado antes, ya que la ha pillado mayor”.

    “Pues a mí, después de probar el que la compré, me hizo meterme en la página web y encargar cuatro más para sus amigas y hermanas”.

    Es una gran satisfacción para mí comprobar que a ellos también les gusta Pillow Bra!. Me encanta haber descubierto que muchos hombres ayudan a sus mujeres a cuidarse.

    Y no olvidéis que: “Un escote estropeado es la distracción de un rostro atractivo”.