Parte III: Tómatelo a pecho: Yo me exploro. Y tú? Te exploras?

Hoy, nuestras agendas están totalmente bloqueadas: reuniones, actos sociales, tareas del hogar, familia, gestiones diversas, cenas con amigos, viajes y generalmente y en último lugar: ¿Chequeo!

Priorizamos todo menos a nosotras mismas, siempre lo dejamos todo para mañana,  sin ser conscientes de que tú y yo somos lo más importante, la reinas del tablero y que sin nosotras no hay partida. Y así van pasando los días, semanas y meses … hasta que de pronto es tú propio cuerpo el que te avisa y te pide que pares. Y tú mundo se colapsa y te dices que eso les pasa a otros  !A ti NO!

Por ello, dedica 10 minutos una vez al mes y modifica tú agenda; las personas que te quieren te lo agradecerán y tú … tú podrás seguir llenando tú agenda.

España es uno de los países que goza de los niveles más bajos de mortalidad en cuanto al cáncer de mama se refiere. Aún así, se registran unos 22.000 casos al año y sigue aumentando entre un 1-2% anualmente, quizás debido a nuestra mayor esperanza de vida y a un aumento en las medidas de prevención, que aunque no evitan el desarrollo de la enfermedad, sí que permiten su tratamiento y su cura.

Afortunadamente y a pesar de encontrarse entre los cánceres más malignos que padecemos las mujeres, el cáncer de mama, es de los pocos que se pueden detectar antes de padecer síntoma alguno, lo que hace que todas y cada una de nosotras debamos mantener una rutina obligatoria mensual de auto exploración y una visita anual a nuestro especialista; pues aunque con la auto-exploración sólo se llegan a detectar menos del 50% de los casos, es la mamografia con la que se detectan el 90% de ellos,  incluso en su etapa inicial. Recuerda que las posibilidades de curación del cáncer de mama que se detectan en su etapa inicial (in situ) son prácticamente del 100%.

El momento óptimo para realizar la exploración, son los 4 – 8 días posteriores al período de la menstruación y en el caso de que ya se te haya retirado, debes de establecer un día fijo para ello, como puede ser el primer día de cada mes. Date cuenta de que al chequearte todos los meses, aprenderás a conocer tus pechos y por lo tanto a detectar de forma inmediata cualquier cambio que en ellos se produzca.

Comienza la exploración, colocándote frente al espejo con los hombros rectos y las manos estiradas a lo largo de las caderas. Fíjate si se forman hendiduras en las formas de los senos o aprecias cambios en el color de la piel. Observa el pezón, si se hunde o retrae hacia adentro o si descarga algún tipo de sustancia (diferente de la leche) presionándolo ligeramente o si aparecen cambios en la textura de la piel. Ante cualquiera de estas manifestaciones, acude al médico sin pérdida de tiempo.

En primer lugar, frente al espejo, en posición normal y con las manos apoyadas en las caderas, lleva los hombros hacia atrás y hacia adelante.

Levanta los brazos y comprueba si el movimiento de los senos es similar o si se mueven de forma inusual o parecen como estar pegados.

Una vez hemos observado los detalles mencionados, procedemos a la exploración o palpación de los mismos.

“Para localizar las lesiones de la mama, el pecho se divide en 4 cuadrantes, siendo el superior externo el que concentra el 50% de los nódulos cancerosos debido a que casi todo el tejido glandular se encuentra localizado en él, prolongándose hacia la axila, por lo que debes de extender la palpación en todo el área cercana a esta, presionando contra la pared torácica. (En la imagen se indican los porcentajes de desarrollo de la enfermedad por secciones). El 17% corresponde a la sección central a pezón.

Levanta el brazo derecho por encima de la cabeza y con la mano izquierda palpa tus senos (utiliza los tres dedos centrales), y analiza si la estructura de tú pecho presenta algún bulto. Ejecuta los movimientos como se indica en los gráficos. Una vez termines con el lado derecho, realiza la misma operación con el izquierdo.

Ahora acuéstate y colocando una almohada debajo del hombro derecho y con el brazo levantado por encima de la cabeza, realiza una palpación circular comenzando en la zona del pezón, ampliando poquito a poco el circulo. Puedes complementar el examen deslizando los dedos verticalmente de abajo hacia arriba. Repetir con el lado izquierdo.

Algunas mujeres prefieren realizar la exploración cuando están en la ducha, pues la aplicación de aceites hidratantes facilita la misma. Yo personalmente me cubro con una pieza muy fina de seda o lycra, lo que facilita el deslizamiento de los dedos y la percepción de cualquier anomalía.

Por último a pesar de haberme extendido más de lo habitual, incidir en la importancia de recordar a vuestras hijas en la adopción de éste hábito, pues aunque el cáncer de mama se presenta con mayor asiduidad a partir de los 50 años, cada vez son detectados a más temprana edad.

“Prevenir es apostar por la vida”